• 6 de marzo de 2026 11:25

Desde el Cristal con que se Mira… El sentido de la vista ¿Sabías que tus ojos pueden distinguir más de 10 millones de colores?

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Por Jorge Guerrero

Los ojos son la ventana del alma, dicen. Pero también son un prodigio biológico que permite interpretar el mundo con una riqueza que va mucho más allá de lo que imaginamos. No solo vemos formas y colores: sentimos, conectamos, advertimos, recordamos y expresamos.

El ojo está compuesto por más de dos millones de partes funcionales. Su diseño permite captar luz, enfocar, ajustar la pupila, interpretar contrastes, registrar movimiento, profundidad y color. Su complejidad es tal que el físico David Hubel, Premio Nobel de Medicina, lo comparó con una computadora avanzada que convierte la luz en percepción instantánea.

Según estimaciones del Colegio de Optometristas del Reino Unido, el ojo humano puede distinguir hasta 10 millones de colores distintos, gracias a los conos y bastones de la retina. Esta capacidad supera con creces cualquier cámara digital convencional. Cada día, los ojos procesan alrededor de 36,000 imágenes por hora, lo que equivale a más de 800,000 estímulos visuales diarios en un entorno activo.

Entre las respuestas automáticas más rápidas del cuerpo humano está el reflejo de parpadeo, que ocurre en tan solo 0.1 segundos para proteger el globo ocular de un objeto que se aproxima. Otro reflejo importante es el reflejo pupilar, que regula automáticamente la cantidad de luz que entra en el ojo.

El llanto refleja aún más funciones complejas. Hay tres tipos de lágrimas: las basales, que hidratan constantemente el ojo; las reflejas, que se activan por irritantes como humo o cebolla; y las emocionales, que se producen por tristeza, alegría o frustración. Estas últimas contienen hormonas relacionadas con el estrés como la ACTH y la leucina-encefalina, por lo que llorar también tiene un efecto fisiológico de alívio y regulación emocional.

Los ojos no solo ven: comunican. Las miradas pueden ser dulces, desafiantes, evasivas, intensas, transparentes o turbias. Una sola mirada puede expresar amor, culpa, compasión, sorpresa, ira o miedo. Esto se debe a que los músculos extraoculares y los párpados responden a emociones profundas que no siempre se verbalizan.

La ciencia del lenguaje no verbal ha demostrado que más del 55% del impacto de un mensaje se transmite por expresiones y lenguaje corporal, incluidos los ojos, según Albert Mehrabian, psicólogo de la UCLA.

Por eso, “mirar a alguien a los ojos” es más que una acción visual. Es un acto de presencia, de reconocimiento y de conexión. Nos permite saber si alguien miente, si está triste, aunque sonría, o si está enamorado aunque guarde silencio.

Así que la próxima vez que alguien te mire o que tú mires a alguien, recuerda: en ese cruce de pupilas hay más que percepción. Hay historia, hay lenguaje, hay alma.

Sin embargo, en la vida como en todo, como bien dice Ramón de Campoamor: “Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

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