• 6 de marzo de 2026 08:42

Desde el Cristal con que se Mira… ¿Sabías que la glándula Tiroides de apenas 20 gramos puede controlar casi todo tu metabolismo?

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Por Jorge Guerrero

La glándula tiroides es pequeña, discreta y, sin embargo, tiene una influencia descomunal sobre todo tu organismo. Con forma de mariposa y situada en la parte anterior del cuello, justo debajo de la laringe, esta glándula endocrina pesa apenas entre 15 y 25 gramos, pero regula funciones tan vitales como la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, el peso, el estado de ánimo, el apetito y hasta la velocidad con la que pensamos.

La tiroides actúa como el termostato metabólico del cuerpo humano. Lo hace a través de la producción de dos hormonas principales: Tiroxina (T4) y Triyodotironina (T3), las cuales son esenciales para casi todas las células del organismo. Estas hormonas estimulan el metabolismo basal y afectan el funcionamiento del corazón, el cerebro, los músculos y muchos otros tejidos.

Su producción está regulada por el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides, un sistema de control de altísima precisión. El hipotálamo libera TRH (hormona liberadora de tirotropina), que estimula a la hipófisis para que libere TSH (hormona estimulante de la tiroides), la cual a su vez activa la producción de T3 y T4 en la tiroides. Este eje regula los niveles hormonales mediante un mecanismo de retroalimentación negativa.

La tiroides necesita yodo para funcionar correctamente. De hecho, fue por la observación de bocios endémicos en zonas pobres en yodo que se comprendió su importancia. Hoy en día, más de 2 mil millones de personas en el mundo viven en áreas con deficiencia de yodo, lo que puede causar hipotiroidismo, bocio y trastornos del desarrollo en niños. Por eso la sal de mesa está yodada en muchos países: una intervención de salud pública simple, pero profundamente efectiva.

Entre las enfermedades más comunes de la tiroides se encuentran:

Hipotiroidismo: cuando la tiroides produce pocas hormonas. Provoca fatiga, aumento de peso, lentitud mental y sensibilidad al frío.

Hipertiroidismo: cuando produce demasiadas. Causa insomnio, ansiedad, pérdida de peso, palpitaciones y temblores.

Nódulos tiroideos y cáncer de tiroides, que pueden requerir cirugía o tratamiento con yodo radiactivo.

La tiroides es una glándula silenciosa… hasta que se desajusta. Y cuando eso ocurre, todo el cuerpo lo nota. La buena noticia es que muchas de sus alteraciones pueden diagnosticarse fácilmente mediante una prueba de sangre (TSH) y tratarse eficazmente con fármacos o cirugía.

En resumen, una glándula que pesa menos que una mandarina puede ser responsable de cómo duermes, piensas, digieres, y hasta cómo sientes el frío o el calor.

Sin embargo, en la vida como en todo, como bien decía Ramón de Campoamor: “Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

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