CIUDAD DE MÉXICO.- El panorama legislativo para la reforma electoral ha tomado un nuevo matiz tras las declaraciones de Ignacio Mier, coordinador de Morena en el Senado de la República. El legislador aseguró que la discusión del proyecto no se detendrá, incluso si no se logran acuerdos previos con sus aliados estratégicos: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Las palabras de Mier marcan una distancia notable frente a la postura de su homólogo en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, quien apenas un día antes había sugerido que la viabilidad de la reforma dependía estrictamente del respaldo de la coalición.
Al ser cuestionado sobre la premisa de que «sin aliados no hay reforma», Mier fue tajante al calificar dicha frase como un simple «eslogan», subrayando que la ausencia de consensos iniciales no significa el fin del proceso legislativo.
El coordinador recordó que la reforma político-electoral fue presentada originalmente el 5 de febrero de 2024, pero se mantuvo separada de los acuerdos del «Plan C» pactados para el proceso electoral de ese año.
«Se separó porque no formaba parte de nuestra alianza con el PT y el Partido Verde, y se está discutiendo ahora», explicó Mier, enfatizando que el grupo parlamentario actuará siempre conforme a sus principios.
La fuerza de la mayoría calificada
A pesar de las posibles fricciones con sus aliados, Mier dejó clara la confianza que tiene Morena en su peso político actual. Al preguntarle sobre si buscarán una «reforma posible» antes que una «deseable», el senador evitó caer en especulaciones y se limitó a señalar el poder de su bloque en el Congreso.
«Cuando se tiene la mayoría calificada es posible cualquier reforma», apuntó, dejando abierta la puerta a que Morena impulse el proyecto de manera independiente o bajo nuevos términos de negociación.
El legislador instó a esperar la presentación de la iniciativa formal antes de emitir juicios definitivos sobre el alcance de las modificaciones al sistema electoral mexicano.

