• 5 de junio de 2026 08:17

AC/DC desató el ‘infierno’ ante 65 mil fanáticos  en el Estadio GNP de la CDMX; tras 17 años de espera

Noticias de Actualidad de México y el Mundo -

CIUDAD DE MÉXICO.– Las puertas del abismo se abrieron de par en par la noche de este martes. Ante un Estadio GNP convertido en un templo pagano, la legendaria banda australiana AC/DC marcó su regreso triunfal a México con el PWR Up Tour, rompiendo un ayuno de casi dos décadas de ausencia en los escenarios nacionales.

Cerca de 65 mil «acólitos», portando los ya icónicos cuernos rojos luminosos, se entregaron a una liturgia de decibelios y electricidad que se extendió por 110 minutos de pura adrenalina.

Una entrada a mil kilómetros por hora

La velada comenzó con una animación de alto octanaje: un bólido recorriendo la frontera hasta llegar al corazón de la Ciudad de México. El estallido de euforia fue total cuando Angus Young apareció en escena portando un traje rojo y una gorra con los colores de la bandera mexicana (verde, blanco y rojo), listo para recorrer cada rincón del escenario con su inconfundible paso de pato.

El repertorio fue una ráfaga de clásicos inmortales que mantuvieron la plancha del estadio en un constante retumbar:

  • Back in Black
  • Highway to Hell
  • Dirty Deeds Done Dirt Cheap
  • You Shook Me All Night Long

El clímax llegó con el grito de guerra: «¡Thunder! ¡Thunder!». La interpretación de Thunderstruck, acompañada de descargas eléctricas en las pantallas, puso a la audiencia en un estado de trance colectivo.

Bajo el mando del carismático Brian Johnson, cuya voz sigue guiando el coro de miles, la banda demostró por qué ostenta la supremacía del rock mundial. El ensamble se completó con la precisión de:

  • Stevie Young (guitarra rítmica)
  • Chris Chaney (bajo)
  • Matt Laug (batería)
  • Angus Young, quien hacia el final de la noche se despojó del saco y la gorra para liberar su melena cana, confirmando ser el alma indomable del grupo.

La temperatura del estadio ya estaba en su punto máximo gracias a The Pretty Reckless, la banda abridora que, con un manejo escénico impecable, dejó el terreno listo para el plato fuerte.

Entre gritos de «¡Angus, Angus!» y el clásico «Olé, olé, olé, AC/DC», los músicos se mostraron visiblemente conmovidos por el recibimiento de un público que no escatimó en chiflidos, headbanging y tímidos intentos de mosh pit.

Esta es la primera de tres citas pactadas en la capital, dejando claro que, tras 17 años de agostamiento, la energía de AC/DC en directo sigue siendo una fuerza de la naturaleza que nadie puede detener.


Utilizamos cookies para darte la mejor experiencia de usuario y entrega de publicidad, entre otras cosas. Si continúas navegando el sitio, das tu consentimiento para utilizar dicha tecnología, según nuestra Política de cookies. Puedes cambiar la configuración en tu navegador cuando gustes.    Màs informaciòn
Privacidad