WASHINGTON D.C.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha convocado a ministros de Relaciones Exteriores de más de 60 países a una cumbre en Washington programada para la próxima semana. El objetivo del encuentro, impulsado por el gobierno de Donald Trump, es coordinar acciones globales contra lo que la Casa Blanca denomina el resurgimiento del «terrorismo transnacional de extrema izquierda».
De acuerdo con información publicada por el diario The Washington Post, la administración estadounidense busca armar un frente común frente a organizaciones como Antifa, a las que señala de «poner en riesgo la estabilidad del hemisferio».
A la cita, que aún no ha sido anunciada de manera oficial por el Departamento de Estado, se prevé la asistencia de delegaciones de América Latina, Europa y naciones asiáticas como la India, Indonesia y Singapur. Hasta el momento, no se ha confirmado si México se encuentra en la lista de los países invitados.
Reservas y desconfianza entre los aliados
La iniciativa se fundamenta en una serie de documentos obtenidos bajo el anonimato por el rotativo estadounidense, los cuales describen que el gobierno de Trump considera esta corriente política como una «amenaza que debe ser contenida». Sin embargo, la propuesta ya ha comenzado a generar fricciones y escepticismo entre los socios históricos de Washington.
A mediados de junio, el propio Rubio envió un cable diplomático a más de 20 embajadas estadounidenses —incluyendo las de México, Argentina, Italia y Albania— solicitando informes de inteligencia sobre grupos locales de extrema izquierda que pudieran amenazar la democracia y la seguridad regional.
Los reportes filtrados revelan un claro desencuentro: ninguna de las legaciones consultadas coincidió con el diagnóstico de Washington respecto a la peligrosidad de agrupaciones como Antifa, la cual está catalogada como organización terrorista por el gobierno de Trump.
“No tenemos Antifa”, sentenció de forma tajante un diplomático europeo consultado por el Post, mientras que un funcionario latinoamericano cuestionó abiertamente los motivos de la cumbre, asegurando no encontrar razones de peso para asistir a la reunión convocada por Rubio.

