El secretario de Estado de la Santa Sede llamó a acompañar a las familias de personas desaparecidas en México y advirtió sobre la violencia y exclusión que sufren diversas comunidades.
CIUDAD DE MÉXICO.— Durante una misa oficiada en la Basílica de Guadalupe, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, reconoció públicamente la labor de las madres que buscan a sus hijos desaparecidos en México, destacando que ninguna adversidad ha logrado frenar su esfuerzo, firmeza y fe.
Al vincular el pasaje bíblico de una madre que implora ayuda para su hija con la realidad que atraviesan miles de familias mexicanas, el alto funcionario de la Santa Sede colocó la crisis de las desapariciones en el centro de su intervención litúrgica.
“Tantas madres siguen buscando con firmeza y fe a sus hijos desaparecidos. Nada puede impedirles hacer todo lo posible por ayudarles”, expresó el cardenal durante la homilía.
Parolin señaló que el testimonio de las buscadoras representa un ejemplo supremo de amor maternal, comparando su entrega con el mensaje que simboliza la Virgen de Guadalupe. En ese sentido, llamó a la sociedad a acompañar su causa para que la perseverancia de estas familias obtenga respuestas concretas.
Violencia, migración y exclusión en la agenda
A pesar de no mencionar cifras oficiales, políticas gubernamentales ni a autoridades específicas, la homilía del representante vaticano abordó problemáticas neurálgicas del contexto sociopolítico mexicano.
El cardenal alertó sobre el impacto que la inseguridad genera en diversas regiones del país:
“Demasiadas comunidades están marcadas por la violencia y la agresión, y demasiadas familias han conocido el dolor de la pérdida a causa de ello”.
Asimismo, hizo un exhorto a mantener cercanía y brindar respaldo comunitario a los sectores excluidos, señalando la urgencia de atender a los necesitados, a las poblaciones marginadas, a los migrantes y a los extranjeros.
Desafíos globales y llamado a la reconciliación
En el plano internacional, el secretario de Estado repasó las crisis globales actuales, identificando entre las principales amenazas la proliferación de guerras, el hambre, el desplazamiento forzado y las enfermedades. En ese marco, destacó el trabajo humanitario que realizan voluntarios e instituciones en hospitales de campaña y zonas de conflicto.
Finalmente, el funcionario del Vaticano instó a la ciudadanía a impulsar procesos de reconciliación comunitaria y a mantener una participación activa en la vida pública y cívica, recordando que estos desafíos continúan vigentes en un mundo que conoce el mensaje evangélico desde hace dos milenios.

