CIUDAD DE MÉXICO.– En una declaración que ha generado controversia entre los capitalinos, el titular del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, Adrián Rubalcava, atribuyó gran parte del deterioro actual de los trenes al comportamiento y maltrato por parte de los pasajeros.
Durante una entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, el funcionario sostuvo que el uso rudo cotidiano es un factor determinante en la crisis que atraviesa el servicio.
“Los usuarios, por lo general, no cuidan los trenes, los maltratan, evitan que las puertas se cierren. A eso le sumamos el deterioro de todos los días”, declaró Rubalcava.

Contraste con la realidad: Fallas técnicas persistentes
Pese a los señalamientos contra la ciudadanía, la realidad operativa parece contar una historia distinta. Apenas unas horas después de las declaraciones del director, este miércoles 15 de abril, la Línea 3 se vio obligada a suspender su servicio debido a una falla eléctrica, un incidente ajeno al comportamiento de los usuarios que dejó a miles de personas varadas.
Los problemas de fondo
Aunque el director enfatizó la responsabilidad civil, también admitió que existen deficiencias técnicas profundas que superan el control del público:
- Pilotaje Automático: Se han detectado fallas críticas en este sistema esencial, lo que ha generado una acumulación de convoyes en los talleres a la espera de reparación.
- Falta de Inversión: Rubalcava reconoció la urgencia de incrementar los recursos financieros, no solo para el mantenimiento de los trenes, sino para la infraestructura general del sistema.
- Crisis Reciente: El desgaste y la escasez de refacciones se han vuelto más críticos tras el reciente paro de labores de los trabajadores del Metro, quienes denuncian condiciones precarias de seguridad.
Un problema de años
Si bien la actual administración apunta a la falta de presupuesto y al mal uso de las instalaciones, el deterioro del Metro no es un fenómeno nuevo. Sin embargo, la frecuencia de los incidentes técnicos —como el de este miércoles— pone en duda si la «educación del usuario» es realmente la solución a un sistema que parece rebasado por la falta de mantenimiento estructural.

