TEPETLAOXTOC, Estado de México.– La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó el fallecimiento de Kenzo, un tigre de bengala blanco que se había escapado el pasado sábado de un refugio privado. El felino perdió la vida tras ser baleado por elementos de seguridad durante un operativo de captura que se tornó de alto riesgo.
El operativo de captura y el fatal desenlace
La localización y captura de Kenzo se concretó la mañana de este jueves gracias a un despliegue conjunto entre la Profepa, la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), el Parque Ecológico Zacango, el Parque Zoológico de Moroleón, Protección Civil de la entidad, así como policías estatales y municipales.
Aunque el plan inicial contemplaba que los médicos veterinarios sedaran al ejemplar mediante dardos tranquilizantes, el felino reaccionó de forma agresiva.
Según el informe oficial de la Profepa:
“Ante el ataque del felino contra el personal y el riesgo inminente de su integridad física, los cuerpos de seguridad que apoyaban el operativo intervinieron para contener la agresión mediante el uso de arma de fuego, premisa fundamental en este tipo de circunstancias”.
Tras el percance, Kenzo recibió atención médica inmediata por parte de especialistas y fue trasladado a las instalaciones de Reino Animal para recibir cuidado especializado. Sin embargo, la gravedad de las heridas impidió su recuperación. “Pese a los esfuerzos realizados por el personal veterinario el ejemplar falleció”, lamentó la dependencia.
A raíz del escape, las autoridades federales implementaron una visita de inspección en el lugar de origen del tigre: el predio Animal Experience, registrado como Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre fuera de su Hábitat Natural (PIMVS).
‘Kenzo no llevaba ninguna herida que comprometiera su vida’, alcaldesa de Tepetlaoxtoc
Al ser cuestionada por medios locales sobre la muerte de Kenzo, Diana Lizbeth Morales Méndez, presidenta municipal de Tepetlaoxtoc, declaró que el tigre de bengala blanco, de alrededor de ocho años de edad y 150 kilogramos de peso, iba en ‘muy buen estado’, al momento de pasar a manos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

