Por: Juan Domingo
Con alarmante ligereza e inexperiencia, el alcalde morenista deslindó el ataque contra la regidora María de Jesús Quijada de su función pública, atribuyéndolo a la disputa de carteles, pese a que la funcionaria y una menor resultaron heridas y su esposo fue asesinado.
CIUDAD DE MÉXICO.– En medio de la profunda crisis de inseguridad y violencia extrema que azota a este municipio, el alcalde morenista Román Cota Muñoz desató la indignación pública tras emitir una serie de desafortunadas e irresponsables declaraciones. Con una pasividad que la opinión pública atribuye a su inexperiencia política, el edil intentó sacudirse la responsabilidad de la violencia de alto impacto vinculando el atentado contra la regidora María de Jesús Quijada con la disputa que sostienen cárteles de la droga en el denominado «Pueblo Mágico».
El brutal atentado, registrado recientemente, cobró la vida de Jesus Pereida, esposo de la regidora del partido oficialista, y dejó tanto a la funcionaria municipal como a su hija menor de edad heridas de gravedad.
Indiferencia gubernamental: la revictimización como defensa
Lejos de asumir un papel de liderazgo y gobernabilidad ante la tragedia que golpea directamente a un miembro de su propio cabildo, Cota Muñoz optó por la salida fácil de la estigmatización y el deslinde de responsabilidades. Durante una atropellada comparecencia ante los medios, el presidente municipal aseveró que la regidora no desempeñaba labores que justificaran la agresión, reduciendo el ataque armado a un «caso particular» derivado del choque entre grupos criminales.
“Este es un caso particular. No es concluyente lo que estoy diciendo, pero hasta este momento no hay indicios que puedan decir que el atentado que sufrió sea producto de su cargo”, refirió con notable ligereza el munícipe morenista.
Aunque no lo vinculó directamente, Cota Muñoz respondió que el ataque se da en el marco de la conocida disputa entre cárteles de la droga en el llamado Pueblo Mágico.
Estas declaraciones no solo carecen de sustento legal al tratarse de investigaciones en curso, sino que han sido calificadas por diversos sectores de la sociedad tecatense como un intento sistemático de normalizar la violencia y revictimizar a la funcionaria y a su familia afectada.
Eludir la responsabilidad: la constante del gobierno municipal
Para evadir los cuestionamientos sobre la total inoperancia de las fuerzas de seguridad locales bajo su mando, el alcalde se escudó en que la resolución del caso está fuera de su competencia, turnando la carga del esclarecimiento a los órdenes estatal y federal.
Según Cota Muñoz, los detalles de la carpeta de investigación corren bajo la exclusiva responsabilidad de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Baja California, con la participación de la Fiscalía General de la República (FGR).
Saldo de un Tecate sin ley
Mientras el alcalde intenta matizar la crisis catalogando la balacera como un hecho aislado, el saldo del ataque evidencia la realidad de un municipio sin rumbo en materia de seguridad:
- Víctima mortal: Jesús Pereida, esposo de la regidora.
- Lesionadas: La regidora María de Jesús Quijada (quien se reporta en estado estable pero hospitalizada) y una menor de edad que se encontraba en el lugar.
- Respuesta oficial: Declaraciones estigmatizantes y nula estrategia de pacificación local por parte de la alcaldía.
Con un Tecate sumido en el miedo, la postura indolente de Román Cota Muñoz no solo deja desprotegidos a los integrantes de su propio ayuntamiento, sino que envía un mensaje de total impunidad para los generadores de violencia que operan a plena luz del día en la demarcación.

