El Consejo Nacional del partido guinda aprobó mantener la coalición oficialista en medio de crecientes tensiones por la repartición de candidaturas, el descontento de sus aliados y críticas internas por «maltrato político».
CIUDAD DE MÉXICO.– En un clima marcado por fricciones internas y fracturas territoriales, el Consejo Nacional de Morena aprobó este domingo su política de alianzas rumbo a los procesos electorales de 2027. Aunque el acuerdo ratifica la intención de marchar junto al Partido del Trabajo (PT) y al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), la cúpula morenista envió un mensaje de fuerza e independencia: sus aliados no son indispensables para triunfar en las urnas.
El posicionamiento más tajante provino de Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena y gobernador de Sonora, quien desestimó el peso electoral de los partidos aliados ante las amagos de fractura.
“Sería un error pensar que el eventual retiro de un aliado podría hacernos perder”, aseveró Durazo durante la sesión en la que rindieron protesta los 17 coordinadores estatales del partido.
Fisuras en las regiones y la amenaza del PT
La postura de la dirigencia guinda surge como respuesta directa a los reclamos del PT. Tras no obtener coordinaciones estatales ni candidaturas de peso, la dirigencia petista ha amenazado con competir de manera individual en plazas clave como Zacatecas, Guerrero, Michoacán y Veracruz.
Las designaciones de figuras como Verónica Díaz en Zacatecas, Beatriz Mojica en Guerrero y Carlos Torres Piña en Michoacán encendieron las alarmas en el PT, que acusó imposiciones por parte de Morena.
Consciente de la marejada, Durazo hizo un llamado a «limar asperezas» y erradicar las conductas que debilitan al bloque oficialista, aunque justificó las fricciones como parte de la dinámica política.
“Nada tiene de extraño que haya tensiones ocasionales entre aliados; es normal. Lo importante es que nunca perdamos la capacidad para dirimirlas en una mesa de negociación. Estoy seguro de que el diálogo franco nos permitirá encontrar equilibrios sin diluir ni cancelar diferencias”, señalo el mandatario sonorense.
Sometimiento y reglas de juego
A pesar de los reclamos, el Consejo Nacional aprobó por unanimidad el documento marco que condiciona cualquier coalición al estricto apego a la ideología del partido mayoritario.
“Las alianzas deberán respetar los principios de Morena, sin subordinación a intereses particulares, acuerdos de conveniencia o alianzas con representantes del régimen neoliberal y sus partidos”, dicta de forma taxativa el acuerdo.
La negociación de las cuotas y candidaturas quedará en manos de la dirigencia ejecutiva. Ariadna Montiel, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, y Citlalli Hernández, titular de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas, encabezarán las mesas de gestión para acordar los términos finales de la participación conjunta.
Señalamientos de ‘maltrato’ y aislamiento
La ratificación del pacto se dio en un ambiente tenso y con ausencias notables: ni la dirigencia del PT ni la del PVEM asistieron o tuvieron voz durante el evento, omisión que desató duras críticas incluso desde las propias filas de Morena.
José Narro, fundador del PT y actual militante morenista —quien recientemente perdió la encuesta interna para la candidatura en Zacatecas—, cuestionó severamente la falta de diplomacia del partido guinda y advirtió sobre las consecuencias en las urnas.
“Hoy debería haberse invitado a la inauguración del Consejo al PT y al Verde; creo que les tuvieron que, al menos, dar la palabra. La unidad tú la vas construyendo, no es un decreto que diga ‘vente porque ahora te necesito a mis órdenes’”, recriminó Narro.
El senador advirtió que la actitud de superioridad de Morena raya en la agresión hacia las fuerzas que han acompañado el proyecto político de la transformación. “Si tú maltratas a tus compañeros o a tus aliados, pues espérate que no te van a responder como tú quieres”, sentenció.
Narro detalló que este estilo de conducción ha generado una severa fractura social y política, particularmente en Zacatecas, donde el desplazamiento de cuadros fuertes del PT —como la senadora Geovanna Bañuelos— mantiene un clima de alta inconformidad que podría pasarle factura al oficialismo en 2027.

