• 5 de junio de 2026 08:54

‘¡No hay piso parejo!’; acusan a la dirigencia actual del SNTISSSTE de operar a favor de la ‘Planilla Azul’

Noticias de Actualidad de México y el Mundo -

CIUDAD DE MÉXICO.– La carrera por la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE (SNTISSSTE) ha subido de tono tras acusaciones lanzadas contra la actual presidenta en funciones, la Dra. Norma Liliana Rodriguez. Miembros de la Planilla Blanca acusaron de una flagrante falta de imparcialidad y un operativo de interno para imponer a su sucesor.

Bajo la consigna de «¡No hay piso parejo!», los trabajadores señalan que la presidenta ha abandonado sus responsabilidades gremiales para volcarse por completo en la promoción de Roberto Javier Gómez Gómez, mejor conocido como «Betito», candidato de la Planilla Azul.

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«La reelección que quería está disfrazada de mentiras. Se aferra a no dejar la dirigencia y por ello está detrás del químico», señala la fuerte crítica emitida por el sector opositor.

Los puntos clave del conflicto:
  • Uso de Recursos Sindicales: Se acusa el uso «descarado» de financiamiento, logística y personal del sindicato para favorecer la campaña de la Planilla Azul, dejando en desventaja a los demás contendientes.
  • Abandono de Funciones: Mientras la contienda se intensifica, la base trabajadora reclama que la presidenta en funciones ha dejado a un lado la gestión de los problemas reales de los empleados del ISSSTE para actuar como coordinadora de campaña.
  • Simulación Democrática: El movimiento de la Planilla Blanca alerta que el proceso electoral carece de transparencia y que se está gestando una imposición que violenta los estatutos y la libertad de voto.

Estas acusaciones ponen en entredicho la legitimidad del proceso actual y elevan la presión para que las autoridades laborales supervisen la contienda. El reclamo es claro: los trabajadores exigen que la dirigencia actual saque las manos de las urnas y permita que el gremio elija sin coacciones ni recursos públicos de por medio.

La tensión crece conforme se acerca la fecha de la votación, con una base trabajadora que parece estar cada vez más atenta a los movimientos de lo que llaman la «continuidad disfrazada».


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