CIUDAD DE MÉXICO.– La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, marcó una línea clara para el futuro inmediato de su administración: no habrá espacio para el «doble juego» entre el servicio público y las aspiraciones electorales.
Durante su conferencia de prensa matutina de este lunes, la mandataria anunció que cualquier integrante de su gabinete o de la administración pública que busque una candidatura para los comicios de 2027 deberá separarse de su cargo de manera definitiva.
Cero tolerancia al proselitismo desde el poder
La jefa del Ejecutivo fue enfática al señalar que la función pública y la actividad política son incompatibles. La instrucción no solo se limita a puestos de alto nivel, sino que abarca a cualquier funcionario en los tres niveles de gobierno que aspire a ser:
- Candidato o precandidato.
- Coordinador en estados o municipios.
- Aspirante a diputaciones.
«No se puede ser servidor público y al mismo tiempo candidato. Tienen que dejar el gobierno y, en todo caso, dedicarse a trabajar por el partido al que pertenezcan», sentenció Sheinbaum.
El factor tiempo: Junio, el mes clave
La decisión responde a los tiempos internos de su partido, Morena. Se prevé que las encuestas para definir las candidaturas inicien hacia finales de junio, por lo que la presidenta busca evitar conflictos de interés y asegurar que el trabajo de gobierno no se vea afectado por intereses personales.
Los objetivos principales de esta medida son:
- Transparencia: Evitar el uso de recursos públicos o tiempo laboral en labores proselitistas.
- Dedicación total: Que los aspirantes se enfoquen exclusivamente en el trabajo territorial una vez fuera de la nómina pública.
- Eficiencia administrativa: Garantizar que las dependencias mantengan su ritmo de trabajo sin las distracciones de la carrera electoral.
Con esta directriz, Sheinbaum busca blindar su gestión de cara a los procesos electorales intermedios, exigiendo una definición temprana a quienes planean aparecer en las boletas del próximo año.

