CIUDAD DE MÉXICO.— La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró de manera categórica que su gobierno no ejercerá ni promoverá la censura contra los medios de comunicación. Durante su conferencia matutina de este jueves, la mandataria aclaró el alcance de los nuevos lineamientos sobre el derecho de las audiencias, enfatizando que las eventuales sanciones no aplicarán por las opiniones o la información emitida, sino por el incumplimiento de procesos administrativos y de transparencia.
La postura oficial surge tras los ajustes realizados al texto aprobado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. Sheinbaum cuestionó los riesgos de que una entidad estatal intervenga en el control del discurso público:
«Nosotros no estamos de acuerdo en que sea el gobierno ni tampoco la comisión quienes sancionen, porque entonces raya en la censura. ¿Hasta dónde puedes tú multar a alguien por lo que dijo? ¿Quién determina si eso que dijo es mentira o no? ¿O si es una opinión contra el gobierno, por ejemplo?», declaró la mandataria.
Del esquema punitivo al enfoque democrático
La aclaración presidencial modifica la expectativa generada a finales de julio, cuando junto con la consejera Luisa María Alcalde se planteó la posibilidad de aplicar «mecanismos extraordinarios de sanciones» si las empresas de comunicación ignoraban las recomendaciones de la autoridad regulatoria.
El marco normativo definitivo acota la intervención del Estado y establece reglas claras respecto al funcionamiento de los medios:
- Libertad de expresión y diversidad: Se prioriza la pluralidad de opiniones sin vigilancia estatal sobre la veracidad o la línea editorial del contenido.
- Causales de sanción estricta: Las multas aplicarán únicamente en materia operativa; es decir, si los medios omiten nombrar a un defensor de las audiencias, no publican su código de ética o carecen de un canal transparente para la recepción de quejas.
- Empoderamiento ciudadano: Las audiencias podrán señalar fallas a los códigos de ética o casos de desinformación directamente ante las defensorías de cada medio.
A pesar de las críticas que señalan una moderación en la regulación, Sheinbaum sostuvo que el mecanismo representa un avance democrático clave, al obligar a los medios a rendir cuentas de forma clara y transparente ante sus propios receptores.

