CIUDAD DE MÉXICO – La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) Global Ratings anunció un ajuste en la visión financiera de las principales empresas estatales de México, cambiando de “estable” a “negativa” la perspectiva de las calificaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Este movimiento es una consecuencia directa del ajuste previo a la nota soberana de México (actualmente en ‘BBB’), derivado de las dudas de la agencia sobre la velocidad de la consolidación fiscal en el país.
Pemex: Entre el respaldo estatal y una deuda ‘insostenible’
A pesar del cambio en la perspectiva, S&P subrayó que las notas de Pemex cuentan con un respaldo de apoyo «casi seguro» por parte del Gobierno Federal. La agencia reconoce un vínculo integral entre la petrolera y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, destacando que:
- Inyección de capital: Entre 2019 y 2025, Pemex recibió aproximadamente 69,800 millones de dólares en apoyos gubernamentales.
- Rol estratégico: La empresa es pieza clave para los objetivos económicos y políticos del Estado.
- Gestión directa: La Secretaría de Hacienda mantiene una participación constante en las decisiones de financiamiento.
Sin embargo, la advertencia es clara: el perfil crediticio individual de la petrolera se mantiene en “ccc+”. S&P calificó su estructura de capital como insostenible debido al alto apalancamiento y los persistentes problemas de liquidez.
Hacienda confía en revertir la tendencia
Ante el panorama, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, se mostró optimista y reafirmó el compromiso del gobierno con la disciplina financiera. Durante una ponencia organizada por El Financiero, el funcionario aseguró que el equipo económico trabaja para convencer a la calificadora de regresar a una perspectiva estable.
“Estamos convencidos de que el conjunto de acciones que estamos haciendo serán suficientes para convencerlos de regresar la perspectiva en su nivel original”, afirmó Amador Zamora.
- Reducción del déficit: El objetivo es reducir el déficit ampliado, el cual cerró en 4.3% del PIB en 2025 (sin contar apoyos a Pemex), una mejora frente al 5.8% registrado en 2024.
- Consolidación: El enfoque principal es estabilizar la deuda soberana como porcentaje del Producto Interno Bruto.
La calificadora concluyó que tanto Pemex como CFE seguirán estrechamente ligadas a las políticas de la administración federal. Mientras el país mantenga su grado de inversión, el reto para el gobierno de Sheinbaum será demostrar que el ajuste fiscal es real y sostenible para evitar una posible baja en la calificación crediticia en el futuro cercano.

