CIUDAD DE MÉXICO.— Bajo la consigna “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, familiares, estudiantes y organizaciones civiles marcharon este sábado del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino para conmemorar el decimosegundo aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, ocurrida el 26 de septiembre de 2014.
La movilización estuvo encabezada por las madres y padres de los jóvenes, quienes sostuvieron las fotografías de sus hijos y avanzaron acompañados, por primera vez, por nuevas generaciones de sus familias: hijos y nietos vestidos con playeras azul cielo e imágenes de los desaparecidos.
Reclamos a la Presidencia y al Ejército
A más de una década de los hechos, las familias insistieron en que el paradero de los estudiantes sigue sin esclarecerse. Durante el recorrido, los voceros expresaron sus demandas dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum:
- Peticiones clave: Exigieron el regreso del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) para dar garantías a la investigación y demandaron dejar de respaldar a las fuerzas militares.
- Avances y escepticismo: Respecto a la reciente detención del exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, los padres señalaron que esa acción se pudo ejecutar desde 2014. Sobre la propuesta del Gobierno Federal de emplear una nueva metodología científica de búsqueda, señalaron que esperarán a la entrega de información adicional este lunes.
Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó su preocupación por el resurgimiento de narrativas que intentan minimizar la responsabilidad del Ejército y criticó la postura de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por intentar debilitar la asistencia técnica internacional en el caso.
Desarrollo de la jornada
El contingente, respaldado por estudiantes de diversas normales del país —quienes llegaron a la capital en más de 30 autobuses—, colectivos de la UNAM y organizaciones como el Centro Prodh, Tlachinollan y Serapaz, avanzó por Paseo de la Reforma. A diferencia del año anterior, la vanguardia ingresó al Zócalo por la calle 5 de Mayo sin bloqueos de cemento, para llevar a cabo un mitin frente a una Plaza de la Constitución que se encontraba cercada.
Durante la jornada se registraron incidentes aislados por parte del denominado «bloque negro», cuyos integrantes causaron daños al mobiliario urbano sobre Paseo de la Reforma y vandalizaron taquillas y un tren en la estación del Metro Universidad. Ante estos actos, las familias de los normalistas deslindaron su movimiento y reiteraron el llamado a mantener la protesta de manera pacífica.

